domingo 21 de septiembre de 2008

La manada de ñus

Visto que a mi querido señor Chiringui le apasiona hablar sobre sus "terrores favoritos", voy a dar mi opinión sobre las mamis del cole.

Después de trabajar catorce años en un cole, de mamás estoy ya más que escarmentada. Que sean feas o guapas, mira, qué haremos, yo tampoco soy Venus, ya dije que parezco más bien un Botero.

Voy a analizar desde mi punto de vista a las grandes leyendas del cole de mi hijo.

Señora Cachalote: La descripción física de Chiringui es acertada. El carácter: metomentodo, cotilla, intrigante. Yo cuando hablo con ella procuro conversar sobre temas anodinos: el tiempo, el cole de los críos, la tele... y siempre saca punta a algo para poder criticar. Una de sus últimas hazañas: otra mamá del cole está en pleno proceso de divorcio. Ella ha sido discreta pero su marido se lo ha explicado a todo el que ha querido oírlo y, por supuesto, una de estas personas fue Cachalote. Pues ni corta ni perezosa llamó a la interesada para "pedirle explicaciones" (así, de verdad) sobre su divorcio. La mamá en "proceso de" pilló tal cabreo que le dijo directamente que era un asunto muy privado y que prefería no hablarlo con nadie. Todavía no se ha dado cuenta, o no quiere darse por enterada, de que criticar a alguien conmigo es inútil: paso de todo. Las otras mamás estamos convencidas de que le faltan todos los tornillos de la cabeza.

Señora Pozí: Descripción física de nuevo acertada por parte de mi querido esposo. Esta es cotilla, sin más. Va con Cachalote porque así se entera de más cosas. Es de las que te llaman cada día para ver a qué hora has ido al baño o por qué no has ido al parque con el crío. Para muestra un botón: en una de nuestras escapadas a mis queridos Pirineos y después de cuatro horas de conducir, me llama cuando estaba llegando al pueblo para decirme que el hijo de fulanita tenía varicela. Decidme: ¿qué podía hacer yo a tres horas de casa y a mil doscientos metros de altura?. Nada. Cada vez que puede me enseña fotos de bodas, bautizos, comuniones...

La Infanta: No se parece en nada a la mayor de las que llevan ese título, pero es igual de fea. Es bajita y delgada y parece que lleve algo dentro que la hace ir corriendo a todos lados. Pero esta, a diferencia de las otras dos, tiene la cabeza mejor amueblada y una conversación más interesante. Su defecto: ella ha de tener más que tú de lo que sea. Rechina los dientes cuando le comento que hemos visto esto y lo otro en el Digital porque no tiene y en cuanto me compré el coche (hace ya tres añitos) no paró hasta tener otro monovolumen ella, aunque fuese de segunda mano. Y más grande.

La heavy deshauciada: Yo soy más burra que mi marido. Como diría mi padre: "parece una gallina molida a palos". Es delgada, pero no de anorexia, es que es así. Lleva siempre el pelo teñido de rubio con un moño del cual le salen los pelos para arriba. Sus pechos están operados y siempre los lleva bien visibles, para que se vean. También va embutida en unos pantalones de tigre y unos botines negros de tacón. Carácter: no se mete con nadie y va a su bola. Saluda cuando tiene que hacerlo y quizá comentes algo con ella de los críos, como alguna gripe o algo así. Pero nada más: recoge a su hijo y se va a su casa.

La yonki: Tiene razón mi señor Chiringui. Creo que tiene el cerebro parado de lo que se llegó a meter antes de tener a su hijo mayor, que tiene la edad del mío. Es una especie de Belén Esteban pero con cincuenta kilos más, poco dinero y gusto nulo por el vestir. No trabaja, es su marido el que lo hace, ella cuida de sus hijos. Yo creo que ha tenido muy mal ojo a la hora de elegir a sus parejas, pero bueno. Carácter: se exalta con facilidad pero, una vez le llega el riego sanguíneo al cerebro, se lo piensa y se calla. Cotilla pero no tanto como las dos primeras. Al menos ésta sí que se ha dado cuenta de que yo paso de criticar a nadie.

Bueno, algún día seguiré con alguna más. La tía buenorra que tiene cara de tío es muy amable y también es de las que hablan contigo cuando ha de hacerlo y sobre todo de lo que nos une: que somos madres.

Hala, hasta la próxima.


martes 16 de septiembre de 2008

Ejecución sumarísima

Ayer asistí a una ejecución en plena calle. Volvíamos del parque con mi hijo y pasamos por el cajero a atracar nuestra cuenta corriente. Mi marido se encontró con dos compañeros del trabajo y se pusieron a charlar. Cuando nos reunimos con ellos, una fémina pega un grito y acto seguido vemos correr a una rata (sí, una rata, esas asquerosas que corren por las alcantarillas) que por lo visto se había perdido. Automáticamente, y sin cuidarse de posibles coches que pudieran circular por la vía, varios valientes, curiosamente todos pasados de la cincuentena, se lanzaron en persecución del roedor.

No sé qué era más patético: si ver al bicho huir a la desesperada o ver a los hombres persiguiéndola. En un momento dado, un abuelito que iba paseando con su bastón, observó cómo uno de los valientes cazadores, conocido suyo, le arrebataba el bastón para liarse a golpes con el animal. La rata se lanzó como una loca a morderle. Deciros que la pelea acabó en pocos segundos: ganó el hombre.

A las mujeres que había por allí se nos revolvió el estómago; fue execrable esa forma de morir. Pero el cazador celebró la muerte del bicho como si hubiera matado un león.

Sé que la rata contagia mil enfermedades malignas , que tiene muy mal genio y nos produce asco, pero, de verdad, ver aquello me produjo verdadera pena.

Claro está, que teniendo en cuenta que lloro con la Cenicienta... debe ser que soy muy sensible.



domingo 14 de septiembre de 2008

De conciertos


Este verano hemos asistido al concierto del año: el Boss. Seguramente ya lo ha comentado mi querido Chiringui pero yo también quiero aportar mi granito de arena.

Llegamos al Camp Nou que por una vez no servía para que 22 tíos corrieran en calzoncillos detrás de una pelota (definición de mi madre de la palabra "fútbol"). Estaba lleno. Completamente. El escenario era bien sencillo. Estaba claro que allí se iba a cantar y no a hacer juegos de luces o escenografías complicadas.

En teoría empezaba a las nueve y media de la noche, pero lo hizo una hora más tarde. Se le perdonó de inmediato. Cuando Bruce y la E-Street Band se acercaban al escenario, las dos pantallas gigantes que había a cada lado del escenario los enfocaron. Parecían unos tíos cualquiera que iban a trabajar: a la oficina, a la obra, a la tienda... Iban hablando tranquilamente, no había o no parecía haber ningún tipo de arrogancia o engreimiento.

Salen, el estadio se viene abajo. Y allí empezaron tres horas de rock seguido. Sin parar. Sin prisa pero sin pausa. Yo no soy fan de Bruce y su banda pero se ha de reconocer que me gustó mucho el concierto. Además, el Boss sabe llevar un concierto y hacerse querer por el público. Cantaban con él, se desgañitaban y le daban carteles con las canciones que querían que cantase. Accedió a cuatro o cinco peticiones. Creo que también tiene que ver mucho su espontaneidad. Al ver un rótulo entre el público que le pedía una canción no lo dudó: hicieron que le pasaran en rótulo, se lo enseñó a la banda y cogió la guitarra, se la colgó y dijo: "Bueno, pues parece que la voy a tener que cantar" Y la tocó, vaya si la tocó.

Para finalizar sacó a la familia en pleno. Su hijo mayor tocando el bajo con su madre. No sé cual de los dos babeaba más, si el papi o la mami. Cuando salimos del campo dio la casualidad de que lo hicimos justo por donde salían ellos. Al pasar por la calle, la gente les hizo un pasillo y se detuvo a aplaudirles, nosotros entre ellos. Al llegar a nuestra altura, el Boss abrió la ventana, nos saludó con la mano y nos dijo "adeu". EN CATALÁN. También habló en nuestro idioma durante el concierto. Es decir, nada de manías porque seamos catalanes ni nada parecido. Un tío campechano, que mientras lo traten bien, le da igual que se hable catalán, vasco o chino.

Decir que sólo he visto esa conexión con el público en otro concierto, y era otra grande: Tina Turner.

jueves 11 de septiembre de 2008

Las gafas de sol

Ains... es que está para hacerle un favor y darle las gracias

Hace años que no me compro gafas de sol, me las compra siempre mi hermana. Las últimas que cayeron fueron unas Ray-ban como las que lleva mi adorado Keanu en Matrix (a él le quedan infinitamente mejor). No puedo salir sin ellas porque debido al color de mis ojos el astro rey me molesta incluso cuando está cubierto por nubes.

Hace un par de semanas fui a buscar a mis padres al aeropuerto. Cuando volví a casa llevaba las gafas de sol en la mano. Al día siguiente, cuando fui a trabajar no estaban en su funda. Como tenía prisa, pensé que ya las buscaría cuando volviera.

Fui al curro, volví y estuve dos días sin ellas. Conducir es horrible, porque cuando salgo de casa o del trabajo el sol me da en la cara y voy cegata perdida. Y no es plan de no ver un pijo cuando conduces.

En fin, que la noche del segundo día mi marido entra a la cocina, abre la nevera y busca una cerveza. Cuando sale de la cocina me dice:

- Oye, que tus gafas de sol dicen que si pueden salir ya de la nevera, que tienen frío.

Pues sí, señores. No sé cómo llegaron hasta allí, pero el caso es que estaban en un cajón de la nevera con los tomates, los pepinos y las cebollas. Todavía se ríe mi familia cuando se acuerda. Esto es genético: mi madre "perdió" su monedero con toda la documentación dentro y lo encontramos en el congelador, bien envuelto en una bolsa.

miércoles 10 de septiembre de 2008

Cómo me alegro de ser un Botero

Más o menos estoy como ésta.


Hoy cuando volvía de trabajar he visto una chica anoréxica.

Como todas ellas no camina, levita o flota. Sólo son piel y huesos y parecen un esqueleto forrado. Tienen la mirada perdida, y cuando la enfocan es sólo para hablarte de comida (irónico pero cierto) o para decirte que tú estás más delgada que ella, aunque sólo pese 34 kilos y haya estado en tres hospitales para intentar curarla. Se empeñan en decirte que los enfermos son los médicos y su familia, no ella. Sólo verlas se me hace un nudo en el estómago, y me dan ganas de atacar el jamón.

En fin, que mirándome y pareciendo lo que parezco, no sabéis cómo me alegro de tener este cuerpo serrano con michelines incluídos.

miércoles 2 de julio de 2008

¿Qué le pasa a la tele?

Nueve y media de la noche. Una vez acostada mi fiera corrupia (mi amor, mi tesoro, la persona que más quiero en este mundo: mi hijo) logro por fin apalancarme en el sofá. Como Gambusino monopoliza últimamente y más que antes si cabe el ordenador, pues me pongo la tele. Empieza el desfile de canales. La TVE1 y la 2 mejor dejarlas pasar. En la TV3 sólo hacen que dar el culebrón nocturno de moda en esa cadena: Ventdelplà. En el K33 (la segunda de la tele catalana) suelen dar documentales demasiado "moelnos" para mi gusto y paso.

Y empieza el via crucis:

T5 con sus malditas "escenas de matrimonio" que todavía no entiendo que puede tener de graciosa esa mierda de serie con unos cuantos imbéciles diciendo y haciendo gilipolleces. ¿Por ésta porquería han reducido o quitado "Camera Café"?

Antena 3 TV: El programa del karaoke que no sé ni cómo se llama; sólo sé que desafinan tanto o más que yo, que ya es decir y que encima también tiene éxito...

Canal Cuatro: estos depende de la noche o te meten a un psicópata que mata malos porque sí, "Entre fantasmas" que empieza ya a ser cansino o alguna serie de esas que dicen que arrasa en la tele. Todavía estoy esperando ver cómo arrasa una que quitaron hace meses porque no la veía ni dios. Me equivoco, la veía Gambusino.

La Sexta: ¡Hombre! Aquí al menos hacen el Intermedio. Estoy cansada de ver al Wyoming creyéndose el más gracioso del mundo pero no hay que negar que las chicas tienen su gracia y ésta se complementa con la de él. Así que es aceptable verlo cuando no tienes nada.

En resumen, que visto lo visto y aún teniendo digital plus, o me enchufo a la play dos o me pongo alguna de mis pelis que, aunque sean horteras, me gustan.

¿Qué os gusta de la tele?

sábado 28 de junio de 2008

Las mamás cotillas

Gambusino llama a una de las mamás, para insulto de la especie de la foto, señora Cachalote.


Mi señor esposo, Gambusino, ya ha hablado de este tema, pero no habéis tenido un relato de primera mano de una de las acosadas, en este caso, servidora.

Antes de que empezara a trabajar, esto es, antes del lunes 23, recibía DOS LLAMADAS AL DÍA de cada una de las dos acosadoras. Me controlaban más que mi propia madre. Las excusas para llamarme eran infinitas: desde que el hijo de fulanita y la hija de menganita habían cogido la varicela hasta que "vaya tiempo que hace hoy, no podremos ir al parque con la que está cayendo".

El jueves mi madre se encontró con la menos cotilla de las tres (porque no puede). Esta me había visto el miércoles y habíamos estado charlando un ratito. La conversación con mi madre fue la siguiente:

- ¿Sabe que Zancochada ya está trabajando- ésta es la cotilla 3 a mi madre. Como si mi madre no supiera ya que estoy trabajando. Básicamente porque le toca a ella cuidar a mi hijo. Mi madre asiente.
- ¿Y que se va a Alemania de vacaciones en avión? - la cotilla de nuevo. Mi hermana le dejó a mi madre mi billete hará cosa de tres meses, así que imaginaos si mi madre no lo sabía. Vuelta a hacer que sí con la cabeza.
- ¿Y que le de pánico volar? - sigue la cotilla. A lo que mi madre le dice con toda la tranquilidad el mundo.
- Pues sí, eso sí que lo sé. Concretamente desde la primera vez que tuvo que subir a un avión, hace veinte años.

Entonces parece que la cotilla 3 se da cuenta de con quien está hablando, le sube la sangre a la cabeza, se despide y se va.

Otra más de las cotillas: las dos primeras se dedican a controlar a más de una mami. El otro día hablé con otra mamá, nada cotilla por cierto, y me comentó que a ella también la controlan. Y hay más de dos y tres con el mismo problema. ¿Es que no tienen nada que hacer? ¿NO tienen hijos a los que cuidar? ¿Ni casas de mantener?